jueves, 4 de agosto de 2016

ESTRUCTURA DRAMÁTICA DEL PROTAGONISTA


Susana Cortez Hernández
La estructura dramática es definida en el libro Manual de teoría y práctica Teatral como “una serie de sucesos relacionados con arreglo a una lógica y necesidad determinada, donde los personajes viven en un lugar y un tiempo que dará un sentido específico a todos los diversos elementos que intervienen en ella” (de Santos, 46); es, entonces, un modelo organizado que obliga a percibirse como una historia, una obra.
Esta estructura estará presente en cualquiera de los géneros. Sabemos que la estructura consta de un planteamiento, nudo y desenlace. En ésta estructura irán apareciendo situaciones que serán manifestadas por varios personajes, hilando la línea conductora de principio a fin de la obra, aunque ésta línea recaerá sobre los personajes principales.
El tipo de personaje del que voy a hablarte es el protagonista, en él recae la atención durante toda la historia, en él se genera  una transformación interna al enfrentar el conflicto de la obra dramática, que dependerá  del género en el que esté inmerso el personaje.
En el cuadro de abajo el se buscó ejemplificar cómo en la tragedia, la comedia y el melodrama, el protagonista va recorriendo cada sección de la estructura dramática hasta llegar al desenlace, donde ocurre un cambio en su acción y código moral.
En la comedia el protagonista pasa “de una condición adversa a una condición próspera” (Baulteatro.com, 2016), el personaje mismo culmina en un gozo, sin importar que se transgredan los códigos morales de su realidad.
En el melodrama, la estructura interna y moral del protagonista no se modifica, aún cuando  se haya resuelto el conflicto; incluso su código moral se refuerza; pese a las adversidades que se le presentaron, puede llegar a ser visto como un héroe o triunfador. Es por ello que ambas flechas permanecen en línea recta de principio a fin en la estructura dramática.
Por último, en la tragedia bien se sabe que la meta es la fatalidad; el forcejeo de ir en contra del destino es insensato, el protagonista es quien experimenta el hecho funesto en el desenlace, por lo que se suscita un caída fatídica que no puede remediar. Esta catársis del personaje obliga a su código moral a responder como fuerza contrapuesta, elevándose, siendo él ejemplo o muestra de lo que sucede si se corrompe tal código moral.

 





Bibliografía

BAULTEATRO., (2016) Diccionario. [Consultado el 1 de Junio del 2016] en http://www.baulteatro.com/index.php?option=com_content&view=article&id=307&Itemid=266

DE SANTOS, J.,(2007) Manual de teoría y práctica Teatral. Madrid. Castalia.

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