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jueves, 4 de mayo de 2017

Propósitos de Año Nuevo (para un actor de doblaje)


 Susana Cortés


Iniciar el año siempre es un momento de celebración, de agradecimientos y lo que muchos solemos hacer es fijarnos metas, propósitos a cumplir a lo largo de los trescientos sesenta y cinco días que vienen. El más popular de todos los propósitos, por ejemplo, es bajar de peso, consolidar algún proyecto personal, estudios, trabajo, etc. ¿Y por qué no fijarnos propósitos que atañan a la profesión a la que decidimos por voluntad propia dedicarnos: el doblaje?

Por parte de nuestros maestros, en Art Studio han hecho hincapié en la importancia de que un actor nunca deje de aprender y prepararse; es por ello que les propongo una lista de  propósitos que tienen el único objetivo de que los asumas  como parte de tu vida actoral.

1.  Lee en voz alta. Puedes tomar cualquier texto, lo importante es que pongas en práctica la comprensión de lectura, el ritmo, la velocidad y la dicción.

2.  Experimenta y juega con tu voz. Si ya cursaste Recursos Expresivos, es justo y necesario que uses las herramientas ahí aprendidas para comenzar a generar propuestas. La boca, los labios, los músculos de tu cara, tu voz… tu cuerpo es un resonador; permítete experimentar con el.

3.  Evita consumir lácteos; te generan mucosidad y sientes esa “flema” incómoda cuando hablas o cantas.

4.  Has ejercicios de respiración diafragmática. Si ya cursaste la materia, desempolva tu libro y ejercita.

5.  Observa lo que hay tu alrededor. Si vas en el transporte público, en el trabajo o en la escuela, observa lo que hay a tu alrededor: mira las texturas, los colores, descifra la situación de alguna persona, ¿cómo está?, ¿qué observa?, ¿cómo viste?. Esto te ayudará a tener mayor capacidad de observación y concentración. En cabina te será de gran ayuda al observar la situación en la que está tu personaje, escuchando siempre las indicaciones de tu director.


6.  Es muy importante que te hidrates, le ayudara mucho a tu aparato fondador, a tu mente y a tu cuerpo en general.

Lo que nunca debe olvidar el actor, II


Susana Cortés Hernández

En la edición pasada les comenté que como actores debemos aprender a percibir, escuchar y concentrarnos; esto no sólo apoya tu desempeño profesional, sino que permite trabajar armoniosamente con el equipo: técnicos, director, actores, etc. Ya habiendo retomado el tópico, aquí les presento otras nociones clave:

Disciplínate: La disciplina es una característica básica para cualquiera que aspire a ser un profesional. Trabaja tu cuerpo, tu voz, tu mente; ejercitándola aumentarás tus capacidades de desempeño actoral.

Arriésgate: Ponerse retos es una manera efectiva para aprender; dominarse por el miedo o preferir “lo seguro” sólo propiciará que te estanques y te pierdas la posibilidad de descubrir tus capacidades actorales.

Exprésate: di tus opiniones, tus inquietudes, permite que tu ser hable y se exprese, permítete ampliar tu conocimiento, comparte tu punto de vista, pero también permite que el otro se exprese.


Y, por último, algo breve pero no por eso menos importante. Aprende a recibir críticas para que éstas sean tu herramienta para pulirte como actor.

Lo que nunca debe olvidar el actor, I


Susana Cortés Hernández

Las últimas sesiones del seminario le hemos dedicado tiempo completo al proceso de montaje de la obra “Tres momentos hacia la esperanza”. La lectura del texto me permitió pensar detenidamente qué es lo que ocurre en un actor en estos primeros pasos del proceso, y qué nunca hay que pasar por alto para un buen trabajo en equipo, por lo que te presento algunos puntos que uno nunca debe olvidar en su quehacer actoral.

Concéntrate: Aunque pudiera parecer obvio, es una acción que a veces se pasa por alto. Concentrarte no sólo implica estar atento a lo que como actor estás haciendo, sino también en tus compañeros, incluso es un vehículo de la memoria que te ayudará a conectarte con la situación del personaje.

Escucha: No dejes de escuchar al director y a tus compañeros actores; ellos son tu guía en el proceso del montaje. Escuchar al otro siempre implica que hallarás coherencia con la situación y con el porqué de tus diálogos.

Percibe: Muy a menudo en el seminario hacemos hincapié en que “actuar de trata del otro” y así como uno mismo, como actor, es generador de estímulos para el otro; viéndolo de forma inversa, uno mismo también tiene que aprender a recibir lo que el otro manda, pues es un estímulo para conducir coherentemente el hilo situacional de la escena.


En el próximo número añadiré otras palabras clave. Espero que estás les sirvan como recordatorio y que lo pongan en práctica, por ustedes, por nosotros, por el quehacer actoral.

jueves, 4 de agosto de 2016

¿SOY UN ACTOR?


Susana Cortés Hernández


Me dirijo a ti como colegas porque estoy segura de que te gusta actuar, y también por la sencilla razón de que estás preparándote para especializarte en doblaje.

Al haber tenido un contacto emocional cercano con mis compañeros durante este mes en el Seminario, caí en cuenta de que hay un “síntoma” que tarde o temprano hemos padecido. Cuestionarnos internamente: ¿Soy actor?

Lo peor es cuando amas la actuación, buscaste dónde te orientarán para aprender esta apasionante profesión, y no te reconoces como tal, como un actor. Hace algunos años, un profesor nos planteó ésta cuestión y llegamos a la conclusión de que éramos un actor en preparación. Sí, hay razón en ello, pero también es un arma de doble filo. Si yo me reconozco como “actor en preparación” puedo entrar en una estado de confort y delegar responsabilidades, retardar mi madurez profesional.

Asumirme como actor no implica dejar de reconocer que continuaré aprendiendo hasta el último día de mi vida, sino todo lo contrario.

 
Sí, asusta decir “Soy actor”, porque es asumir tus aciertos y tus equivocaciones como tal. Enfrenta el miedo, canalízalo a tu favor y no en tu contra; responsabilízate de tu preparación y de tu quehacer profesional, asume la profesión siendo el ejemplo para tí mismo de disciplina, práctica, iniciativa, pasión, reciprocidad hacia tus colegas actores; escucha y aprende del otro.



JUEGA.

“Zip-Zap” Un forma lúdica de concentrarse


Susana Cortés Hernández

El sábado 18 de junio durante el seminario jugamos tres juegos en los que se ejemplificaban la mecánica del “foco” y cómo es aplicable a los géneros dramáticos. Al decir foco me refiero a guiar la atención del público; guía generada por el actor con un movimiento en escena para enfatizar o dirigir la atención del público hacia un hecho, objeto, personaje o hacia cualquier elemento presente en escena que quiera destacarse preservando la coherencia de la ficción.

El juego del que te quiero platicar, y por el cual padecí el “complejo de foca”, se llama zip-zap. Entre todos, mis compañeros y yo, formamos un “círculo”; las reglas básicas son dar un aplauso hacia la izquierda diciendo “zip” para que el compañero reciba ese impulso y lo mande al siguiente compañero que se encuentre a su izquierda, girando también el torso y regresando a su posición frontal lo más rápido posible pues podría recibir un “zap”, un aplauso que viene de frente. Este “zap” puede ser revocado usando, sólo una vez en todo el juego, un “toing”.

Éste juego fue un ejemplo de la dinámica y comunicación en la comedia, hay que estar perceptivos a cualquier estímulo externo y hacer foco a un ritmo rápido y fluido, como un trazo definido. Yo me lo imagino cómo una lectura de electrocardiograma: hay subidas y bajadas, unas más prominentes que otras, pero es la misma línea, no está interrumpida.
La  concentración es un factor importante para la capacidad de respuesta rápida por lo que, después de la sesión del seminario, recordé un fragmento del “Tao Te Ching” de Lao Tse que habla sobre la fuente. Yo lo asocio con un momento de apertura y percepción que permite estar atento a lo que pasa en tu interior, y receptivo a tu alrededor.

16
Vacía tu mente de todo pensamiento.
Que tu corazón esté en paz.
Observa La profusión de seres,
mas contempla su retorno al origen.

Cuatro ser separado Mora en el universo
retorna a la fuente común.
Retornar a la fuente es serenidad.

Si no conoces la fuente,
tropiezas con la confusión y la pena.
Cuando conoces de dónde provienes,
de modo natural te vuelves tolerante,
desinteresado, divertido,
de corazón cálido como una abuela,
digno como un rey.

Inmerso en la maravilla del Tao
puedes afrontar cuanto la vida te brinda;
y cuando la mirarte llega, estás dispuesto.

ESTRUCTURA DRAMÁTICA DEL PROTAGONISTA


Susana Cortez Hernández
La estructura dramática es definida en el libro Manual de teoría y práctica Teatral como “una serie de sucesos relacionados con arreglo a una lógica y necesidad determinada, donde los personajes viven en un lugar y un tiempo que dará un sentido específico a todos los diversos elementos que intervienen en ella” (de Santos, 46); es, entonces, un modelo organizado que obliga a percibirse como una historia, una obra.
Esta estructura estará presente en cualquiera de los géneros. Sabemos que la estructura consta de un planteamiento, nudo y desenlace. En ésta estructura irán apareciendo situaciones que serán manifestadas por varios personajes, hilando la línea conductora de principio a fin de la obra, aunque ésta línea recaerá sobre los personajes principales.
El tipo de personaje del que voy a hablarte es el protagonista, en él recae la atención durante toda la historia, en él se genera  una transformación interna al enfrentar el conflicto de la obra dramática, que dependerá  del género en el que esté inmerso el personaje.
En el cuadro de abajo el se buscó ejemplificar cómo en la tragedia, la comedia y el melodrama, el protagonista va recorriendo cada sección de la estructura dramática hasta llegar al desenlace, donde ocurre un cambio en su acción y código moral.
En la comedia el protagonista pasa “de una condición adversa a una condición próspera” (Baulteatro.com, 2016), el personaje mismo culmina en un gozo, sin importar que se transgredan los códigos morales de su realidad.
En el melodrama, la estructura interna y moral del protagonista no se modifica, aún cuando  se haya resuelto el conflicto; incluso su código moral se refuerza; pese a las adversidades que se le presentaron, puede llegar a ser visto como un héroe o triunfador. Es por ello que ambas flechas permanecen en línea recta de principio a fin en la estructura dramática.
Por último, en la tragedia bien se sabe que la meta es la fatalidad; el forcejeo de ir en contra del destino es insensato, el protagonista es quien experimenta el hecho funesto en el desenlace, por lo que se suscita un caída fatídica que no puede remediar. Esta catársis del personaje obliga a su código moral a responder como fuerza contrapuesta, elevándose, siendo él ejemplo o muestra de lo que sucede si se corrompe tal código moral.

 





Bibliografía

BAULTEATRO., (2016) Diccionario. [Consultado el 1 de Junio del 2016] en http://www.baulteatro.com/index.php?option=com_content&view=article&id=307&Itemid=266

DE SANTOS, J.,(2007) Manual de teoría y práctica Teatral. Madrid. Castalia.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Actuar se trata del Otro


Susana Cortés Hernández

Desde mi integración al grupo del seminario ha sido una constante reiteración de un aspecto que relativamente tenía presente en mi preparación como actriz de doblaje: “la actuación se trata del otro”. No con esas palabras, pero sí una idea parecida había vagado sin rumbo fijo en mi cabeza, lo tomaba en consideración... Al principio, esta idea la vinculaba con un trabajo en equipo, estar en el aquí y el ahora, consciente y atenta de mis compañeros durante las sesiones de improvisación; añadir comentarios, observaciones, etc., en pocas palabras una retroalimentación; pero ¿qué sucedía conmigo realmente durante la improvisación? 
Además de poner atención a mis compañeros, a lo que estuvieran actuando en escena, me sumergía en una introspección acerca de hacía dónde tenía que encaminar “mi” personaje, cómo llevarlo al otro extremo para poder cerrar la línea situacional del mismo; y, ¿qué pasó realmente?, creí haber puesto atención en el otro cuando no fue así, y de hacerlo era por una lucha de quién tenía la verdad sobre lo que hacía o decía en la improvisación, con tal de cumplir con el objetivo que se me asignaba, ya fuera que yo me quedara o conseguir que el otro se fuera. Eso sí, en cuanto notaba que mi compañero ya había cumplido su objetivo, no lo contradecía para no romper la estructura lógica que se había hecho.
Hace algunos años formé parte del coro de la facultad de Filosofía y Letras de la unam, nuestro director nos invitó a que tomáramos un curso de dirección coral. Nosotros, los coralistas, éramos el instrumento de trabajo de los directores.
Lo interesante era ver al director que impartía el curso, dirigiendo a cada uno de los coros que habíamos asistido, dirigía un coro por canción, lo increíble fue que obtuvo el mismo nivel excelente de resultados en cuanto a empaste, ritmo, afinación e interpretación; cuando entre coros ya sabíamos los defectos y virtudes que cada grupo coral tenía.
Lo que ocurrió con esa demostración fue que mucha de la responsabilidad recae en el director, desde cómo se planta en el escenario, la energía que maneja, el marcaje del ritmo, el modo de pedir al coro algo referente a la técnica vocal, etc.
Conté ésta experiencia porque creo que es un ejemplo de la responsabilidad como individuo de generar estímulos a quien está contigo en escena. Sí un director se ensimismara en lo bueno que es él, el lugar en el que está o si estuviera disperso en otros pensamientos ajenos, simplemente no estimularía a su coro a desempeñar una buena presentación o a alcanzar los objetivos que el mismo director persigue.
Decir que la actuación se trata del otro, es un acto de reciprocidad, de voto de confianza y de generar constantemente estímulos en escena para ganar juntos. Parte del dar es recibir… y responder.