Susana Cortés Hernández
Me dirijo a ti como colegas porque estoy segura de que
te gusta actuar, y también por la sencilla razón de que estás preparándote para
especializarte en doblaje.
Al haber tenido un contacto emocional cercano con mis
compañeros durante este mes en el Seminario, caí en cuenta de que hay un “síntoma”
que tarde o temprano hemos padecido. Cuestionarnos internamente: ¿Soy actor?
Lo peor es cuando amas la actuación, buscaste dónde te
orientarán para aprender esta apasionante profesión, y no te reconoces como tal,
como un actor. Hace algunos años, un profesor nos planteó ésta cuestión y
llegamos a la conclusión de que éramos un actor en preparación. Sí, hay razón
en ello, pero también es un arma de doble filo. Si yo me reconozco como “actor
en preparación” puedo entrar en una estado de confort y delegar
responsabilidades, retardar mi madurez profesional.
Asumirme como actor no implica dejar de reconocer que
continuaré aprendiendo hasta el último día de mi vida, sino todo lo contrario.
Sí, asusta decir “Soy actor”, porque es asumir tus
aciertos y tus equivocaciones como tal. Enfrenta el miedo, canalízalo a tu
favor y no en tu contra; responsabilízate de tu preparación y de tu quehacer profesional,
asume la profesión siendo el ejemplo para tí mismo de disciplina, práctica,
iniciativa, pasión, reciprocidad hacia tus colegas actores; escucha y aprende
del otro.
JUEGA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario