jueves, 4 de agosto de 2016

Un actor nunca deja de prepararse


Brandon Montor

Recuerdo mucho una clase de actuación que tuve hace unos cuantos años. El maestro, después de un ejercicio, explicaba que íbamos por buen camino. Pidió que imagináramos un edificio de 10 pisos. En ese edificio nosotros estábamos en el piso 8, a punto de llegar.  Vaya que sí íbamos bien, estábamos a nada de llegar al piso 10. Después agregó: Sí, están a punto de llegar, sólo que cuando lleguen al piso 10 descubrirán que están construyendo 10 pisos más que hay que escalar.

¿A qué se refería con ésta metáfora? Siendo sincero no le di mucha importancia, pero conforme pasó el tiempo fue cobrando sentido. Durante años olvidé mis ejercicios de dicción y respiración; total, yo ya había pasado esas materias y nunca tuve tantos problemas a la hora de estar en cabina. Dejé de lado algo básico para un actor. También dejé de preocuparme por cultivarme como tal.

Un par de años pasaron, yo había encontrado formas predeterminadas para hacer sonar “creíble” lo que estaba diciendo. Sin darme cuenta, había reducido al mínimo mi entrenamiento diario y quizá también mi esfuerzo, ¿qué podría pasar si de una u otra manera en la escuela no me iba mal y lograba resultados, es más, si ya tenía la autorización para trabajar y en algunas empresas empezaba a hacer mis primeros trabajos?

Olvidé lo básico y ese fue mi peor error; un actor debe trabajar diario en sí mismo, si no quedará rezagado en lo que hace. De repente me empecé a dar cuenta que me hacían repetir mucho las tomas, esto no era la escuela, ya era el mundo laboral. No podía creer que por algo tan básico como la dicción nos tardáramos de 5 a 6 tomas en un dialogo; luego vinieron los diálogos largos, los cuales no podía terminar porque me faltaba aire. El aire me estaba deteniendo, algo que minimicé tanto era lo que no me dejaba estar a la altura. Sumado a todo eso, era evidente que desde hacía tiempo había dejado de actuar y sólo me dedicaba hacer como que hacía, a fingir.

Después de un fracaso grande fue cuando me di cuenta que algo debía cambiar, y decidí que era tiempo de volver a reaprender un par de cosas. Volví a preocuparme por seguir avanzando, a seguir estudiando y a disciplinarme un poco más. No les voy a mentir, no he sido el más disciplinado del mundo, pero aprendí que si quieres dedicarte a lo que sea en la vida, tu peor error es asumir que ya no tienes nada que aprender.

Cuando decidí seguir estudiando, descubrí que aún cuando tenía 6 años preparándome, aún después de creer que “había llegado”, yo seguía en un piso 10 al cual alguna vez me dijeron que llegué. Había dejado de mirar hacia otro lado y, al voltear hacia arriba, me di cuenta que aún estaba en el suelo y que faltaba tanto por escalar…  

No hay comentarios:

Publicar un comentario