Alejandra Ríos González
Durante
el tiempo que he estado en la escuela, he tenido un crecimiento personal
importante. Me han criticado, me han regañado, he tenido que recursar algunas
materias y sobretodo me han hecho ver mis debilidades, pero gracias a eso ahora
me escucho, me siento y me veo… ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Qué quiero? Estas son las preguntas existenciales que sólo
uno puede resolver para poder empezar a generar un cambio.
Estar
en esta escuela no es sólo un hobbie; necesitas entregarte, conocerte,
analizarte y, sobretodo, confrontarte. La actuación es una gran herramienta de
autoconocimiento porque nos ayuda a darnos cuenta de lo que realmente sentimos.
Cuando leemos una obra y nos identificamos con cierto personaje, es una
excelente oportunidad para hacer una introspección y ver qué es lo que nos movió
de ese personaje particular.
“Jugar
a ser otro” conecta con partes de uno mismo que tienes completamente negadas, y
con esas herramientas tendrás la capacidad de crear un personaje.
Con el tiempo te darás cuenta que nosotros
no sólo tenemos un cambio, los personajes mismos a los que representamos
también conllevan este proceso de cambio. Sin importar qué tipo de cambio
tenga, ya sea bueno o malo, siempre hay uno[1].
Para transmitir los sentimientos de un personaje
es preciso identificarlos y, para ello, uno mismo tiene que experimentar
vivencias… así que vive… conócete y cambia.
[1] Si
quieres saber más respecto a este tema revisa el articulo “Estructura dramática
del protagonista” de la revista del mes de Mayo.
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