jueves, 4 de agosto de 2016

Yo cambio, tu cambias… todos cambiamos


Alejandra Ríos González
Durante el tiempo que he estado en la escuela, he tenido un crecimiento personal importante. Me han criticado, me han regañado, he tenido que recursar algunas materias y sobretodo me han hecho ver mis debilidades, pero gracias a eso ahora me escucho, me siento y me veo… ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Qué quiero? Estas son  las preguntas existenciales que sólo uno puede resolver para poder empezar a generar un cambio.
Estar en esta escuela no es sólo un hobbie; necesitas entregarte, conocerte, analizarte y, sobretodo, confrontarte. La actuación es una gran herramienta de autoconocimiento porque nos ayuda a darnos cuenta de lo que realmente sentimos. Cuando leemos una obra y nos identificamos con cierto personaje, es una excelente oportunidad para hacer una introspección y ver qué es lo que nos movió de ese personaje particular.
“Jugar a ser otro” conecta con partes de uno mismo que tienes completamente negadas, y con esas herramientas tendrás la capacidad de crear un personaje.
Con el tiempo te darás cuenta que nosotros no sólo tenemos un cambio, los personajes mismos a los que representamos también conllevan este proceso de cambio. Sin importar qué tipo de cambio tenga, ya sea bueno o malo, siempre hay uno[1].
Para transmitir los sentimientos de un personaje es preciso identificarlos y, para ello, uno mismo tiene que experimentar vivencias… así que vive… conócete y cambia.



[1] Si quieres saber más respecto a este tema revisa el articulo “Estructura dramática del protagonista” de la revista del mes de Mayo.

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