Mostrando entradas con la etiqueta Giovanni Lima Hernández. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Giovanni Lima Hernández. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de mayo de 2017

El foco (o de como centrar la atención del público)

Giovanni Hernández.

En el mundo del teatro es algo complicado atraer la atención del público a un solo punto fijo, y tú me dirás, ¿cómo podemos hacerlo de manera rápida, sencilla y eficaz? Usando el foco, obviamente.

No, este término no es para tramoyistas o especialistas de luces; tampoco necesitas literalmente usar un foco para atraer la atención, el actor sólo necesita hacer esto: mirar a donde quiere que el público mire. Sí, así de sencillo. El foco es utilizado mayormente en comedia, para utilizar el slapstick (o comedia física), como en el siguiente ejemplo (que me quedó muy marcado en el seminario). Imaginen esta escena: Una barbería. Hay una silla en el centro, y dos personas esperando ser atendidas. La primer persona se sienta en la silla a esperar su turno, mientras que la segunda se le queda viendo con molestia. Ahora bien, ¿qué podría cambiar en esta escena para hacer un slapstick? ¡El foco! La segunda persona analiza la silla y se da cuenta que tiene una pata rota, la mira, mira hacia el público con complicidad y patea la pata de la silla, rompiéndola y, ¡oh!, divino slapstick.


El hecho de que el foco se utilice más en comedia no significa que esté peleado con otros géneros. Las posibilidades del foco son infinitas. Puede dar un acento más trágico o aumentar la importancia a una escena de cualquier otro género (como en La Gaviota, de Ánton Chéjov, en cuyo segundo acto todos los personajes voltean a ver a la gaviota muerta al mismo tiempo).

jueves, 4 de agosto de 2016

Analizando los niveles de energía


Giovanni D. Lima Hernández.
Pregunta rápida: ¿sabes cómo utilizar tu energía adecuadamente en el momento de actuar en un género teatral específico? Bueno, si respondiste que no, para eso está esta revista. Bien, entre otras herramientas, hay una en especial llamada “niveles de energía”. Éstos son 6:

0. Muerte: no hay movimiento alguno, todo está inerte en el cuerpo.
1. Movimiento involuntario: el primer nivel de energía. Imagínate que estás recostado, sin hacer nada. Lo único que se mueve es tu corazón, tu estómago al respirar, todas las funciones básicas del cuerpo se mueven.
2. Búsqueda de la vertical: bien, ya te estás levantando, luego de que estuviste recostado en el primer nivel. Ahora, estás buscando equilibrio para poder incorporarte adecuadamente.
3. Desplazamiento sin intención: ahora que estás levantado y encontraste tu punto de equilibrio, es momento de que avances. ¿A dónde? Nadie sabe, a donde sea, no hay una regla de punto A y punto B.
4. Desplazamiento con intención: bueno, ahora sí vamos a alguna parte, literalmente. En este cuarto nivel de energía ya hay una intención orgánica de hacia dónde se quiere ir (un punto A y un punto B) además, este nivel de energía es óptimo para interpretar pieza y, en general, realismo.
5. Reacción: te estás moviendo más rápido que en el cuarto nivel, pero estás atento al entorno. Si hay un obstáculo en el camino, lo evades, siempre alerta con todos tus sentidos. En el quinto nivel de energía podemos interpretar a la perfección la comedia, que es un ejemplo constante de la tercera ley de newton. A toda acción, corresponde una reacción.
6. Caos: el nivel de energía más rápido. Aquí todo es un desorden, no sabes dónde empiezas y dónde terminas, no sabes dónde vas a parar.

Con esto dicho, ahora podemos ir planeando nuestro uso de energía para cualquier interpretación. A practicar.

Mis experiencias en el Seminario


Giovanni Lima Hernández

Estar en el Seminario de Expresión de es toda una aventura, un viaje de autodescubrimiento y de descubrimiento de lo que hay en la actuación, lo que otros ya han encontrado y lo que nosotros vamos encontrando. Desde que entré, me he topado con temas interesantes que he tomado para cambiar no sólo mi técnica de actuación, sino también mi vida personal. Por ejemplo, yo antes tenía un estancamiento actoral. Lo único que aparentemente podía hacer a la perfección eran escenas de comedia; pero, cuando me sacaron de mi zona de confort, vi lo maravillosos y catárticos que pueden ser los demás géneros, tanto para actuarlos como para contemplarlos. Como diría Aureliano, ahora mi paleta de colores es mucho más amplia, pero la verdad no quiero parar hasta aquí, quiero seguir expandiendo mis horizontes actorales.
Otro ejemplo de ese viaje de autodescubrimiento por mi parte durante las sesiones del Seminario es que antes de entrar, era un poco tímido e introvertido, pero ahora he podido superar algunos miedos e inseguridades que me hacían serlo; he corregido errores actorales muy fuertes que tenía (quizá algunos los tenga aun, pero trabajo en ellos), y he tenido un cambio en mi seguridad (sí, sé que suena como panfleto de una “escuela” de autoayuda). Todo eso lo he visto reflejado en cómo me llevo ahora con la gente y los que me rodean: Me siento más seguro de mí mismo y eso ha ayudado muchísimo en actuación. Puedo interpretar papeles con mucha más facilidad ahora que comprendo la “necesidad dramática” del personaje (término que podríamos decir que se implementó en el Seminario) y me siento feliz de mis avances, mas no completamente satisfecho, porque sé que aún me faltan muchas cosas que debo seguir puliendo dentro y fuera de mí para llegar a cumplir ese sueño, ese anhelo que he tenido.
El punto de toda esta perorata, mi querido lector de esta increíble revista, es que te des cuenta que aun teniendo miles y miles de defectos, puedes ir trabajando en ellos, procurar mejorar siempre, estudiar, superar tus miedos, vencer tus inseguridades… Porque si vas a ser un actor, las inseguridades no caben junto contigo en el escenario, el plató o la cabina en donde vayas a estar.