Susana Cortés
Hernández
El sábado 18 de junio durante el seminario jugamos
tres juegos en los que se ejemplificaban la mecánica del “foco” y cómo es
aplicable a los géneros dramáticos. Al decir foco me refiero a guiar la atención del público; guía generada por
el actor con un movimiento en escena para enfatizar o dirigir la atención del
público hacia un hecho, objeto, personaje o hacia cualquier elemento presente
en escena que quiera destacarse preservando la coherencia de la ficción.
El juego del que te quiero platicar, y por el cual
padecí el “complejo de foca”, se llama zip-zap. Entre todos, mis compañeros y
yo, formamos un “círculo”; las reglas básicas son dar un aplauso hacia la
izquierda diciendo “zip” para que el compañero reciba ese impulso y lo mande al
siguiente compañero que se encuentre a su izquierda, girando también el torso y
regresando a su posición frontal lo más rápido posible pues podría recibir un
“zap”, un aplauso que viene de frente. Este “zap” puede ser revocado usando, sólo
una vez en todo el juego, un “toing”.
Éste juego fue un ejemplo de la dinámica y
comunicación en la comedia, hay que estar perceptivos a cualquier estímulo
externo y hacer foco a un ritmo rápido y fluido, como un trazo definido. Yo me lo
imagino cómo una lectura de electrocardiograma: hay subidas y bajadas, unas más
prominentes que otras, pero es la misma línea, no está interrumpida.
La
concentración es un factor importante para la capacidad de respuesta
rápida por lo que, después de la sesión del seminario, recordé un fragmento del
“Tao Te Ching” de Lao Tse que habla sobre la fuente. Yo lo asocio con un
momento de apertura y percepción que permite estar atento a lo que pasa en tu
interior, y receptivo a tu alrededor.
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Vacía tu mente de todo pensamiento.
Que tu corazón esté en paz.
Observa La profusión de seres,
mas contempla su retorno al origen.
Cuatro ser separado Mora en el universo
retorna a la fuente común.
Retornar a la fuente es serenidad.
Si no conoces la fuente,
tropiezas con la confusión y la pena.
Cuando conoces de dónde provienes,
de modo natural te vuelves tolerante,
desinteresado, divertido,
de corazón cálido como una abuela,
digno como un rey.
Inmerso en la maravilla del Tao
puedes afrontar cuanto la vida te brinda;
y cuando la mirarte llega, estás dispuesto.
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