jueves, 4 de agosto de 2016

En Palabras de Olga


LA SUERTE NO EXISTE

Después de sufrir un contratiempo, muchas personas piensan que tienen mala suerte. Pero la realidad es que la suerte no existe. Lo que hace a las personas “afortunadas”  es que toman iniciativas, utilizan su energía, su fuerza de voluntad, su espíritu de conquista; toman siempre un impulso hacia adelante, van en busca de hallazgos felices.

Por supuesto que existe el azar, la suerte en el juego y cosas similares. Sin embargo, cuando hablamos de éxito, de riqueza, de triunfo y de autorrealización, nada es por casualidad.
Las personas más exitosas de nuestra historia han sabido que crear nuestra vida es indispensable, mucho más que dejar que todo ocurra de forma “natural”. La realidad es que lo más natural es tender al crecimiento, adquirir aptitudes, ensanchar nuestros horizontes. Los avances recompensan nuestros esfuerzos y contrarrestan los reveses y las frustraciones.

Se dan situaciones a nivel existencial que sólo pueden ser explicadas a través del destino, de la creencia en Dios, del karma, etc.  Situaciones de vida o muerte, o donde la vida de una persona cambia totalmente, y donde realmente ninguna ley física, biológica, psicológica, etc.,  logra explicar qué sucede. Este tipo de situaciones sólo pueden ser explicadas de acuerdo a las creencias religiosas, existenciales o filosóficas de cada persona.

Sin embargo, a nivel de la vida diaria es diferente: ¿Te has dado cuenta de que las personas que tienen “buena suerte”  son positivas, alegres y seguras de sí mismas?  ¿Y de que las personas con “mala suerte” son negativas, depresivas, constantemente están enojadas o de mal humor y son desconfiadas? ¿Crees que es casualidad o piensas que son así como resultado de su suerte?

¡NO!  Es al revés. Su  “buena o mala suerte” es el resultado de su forma de ser.

Después de una gran cantidad de estudios, se ha demostrado que la “buena o mala suerte” que vivimos en nuestra vida diaria es el resultado de nuestra actitud ante la vida, nuestros pensamientos y nuestra conducta.

Generalmente, no estamos conscientes de dichos actos o de dichos pensamientos, por lo que seguimos repitiéndolos y seguimos culpando a la “mala suerte”.

Olga Donna-Dío

No hay comentarios:

Publicar un comentario