Alejandra Ríos González
Tratando de pensar cómo iniciar este escrito, fue pura
coincidencia el hecho de que algo me llamara la atención mientras viajaba en el
transporte público: un chico como de unos 17 años con sus audífonos. Te preguntarás
qué fue lo que me atrajo. Pues bien, este chico estaba llorando; algo poco
común, pero esas lágrimas no eran de tristeza… ¿entonces?
El punto al cual quiero llegar es el siguiente: ¿cuánta
capacidad tenemos para percibir lo que nos rodea? Para ver, escuchar, sentir,
probar y oler. Todas las personas tenemos estos sentidos, pero unos están más
desarrollados que otros.
En los números anteriores se ha tocado mencionado que “actuar se
trata del otro” y el punto clave para cumplir esta tarea es desarrollar los
sentidos, porque como actores es menester desarrollar al 100% nuestra capacidad
de percibir.
El profesor Aureliano nos dijo una vez que “percibir es la
capacidad de captar estímulos, y nos permite leer el entorno”, además de que nuestra experiencia de vida influye en cómo
interpretamos y reinterpretamos
estos estímulos.
Al desarrollar la percepción seremos capaces de entender desde qué emoción se vive lo percibido, qué conducta evoca, a qué se asocia y cómo se integra dentro del
sistema de conceptos y creencias. Vergara lo explica de la
siguiente manera:
“La
percepción se nos presenta como un proceso dicotómico que integra el adentro y
el afuera del cuerpo del actor. El adentro es el mundo de la sensorialidad del
estudiante desde su propia conciencia y vivencias; y el afuera es lo social, lo
no ficcional. Esto implica tres etapas de entrenamiento y de aprendizaje: 1) el
mundo de la exploración personal-sensorial que conecta el cuerpo con las
emociones, donde el uso de la memoria física y emotiva tienen un objetivo y una
práctica diferente a la habitual; 2) un extenso trabajo de investigación en
terreno, definiendo un ámbito concreto de la realidad, que se logra por medio
de la inserción en el contexto de los individuos observados; 3) la
dramaturgización y escenificación de éste”
(2003)
Entonces tenemos mucha tarea que hacer en cuanto a percepción se
refiere: conocernos a nosotros mismos y conocer nuestro entorno, para posteriormente
hacer una mezcla de éstos y así lograr una de las herramientas necesarias para el
análisis y la creación de un personaje.
Para finalizar, aquí abajo te dejo un pequeño ejercicio de
percepción visual, sólo para que empieces con tu “entrenamiento”.
¿Cuál es la flecha más grande?
¿Acaso giran?
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