jueves, 4 de agosto de 2016

En Palabras de Olga


APRENDER DE LA EXPERIENCIA

La experiencia no es lo que te sucede,
sino lo que haces con lo que te sucede.
Aldous Huxley, escritor
Vivir es ir sumando sucesos, decisiones y sentimientos que a veces nos llenan de satisfacción y otras nos dejan una sensación de fracaso. Pero lo que llamamos errores no son más que peldaños en el proceso de aprendizaje que tienen mucho que aportar en la vía de nuestra felicidad.
Uno de nuestros grandes errores consiste en negar  la posibilidad de equivocarnos y fracasar. Se puede aprender de los errores. La primera exigencia es aprender a reconocerlos. Si pensamos que estamos exentos de cometerlos, si creemos que no podemos equivocarnos, nunca aprenderemos. El siguiente paso es analizar por qué se cometió el error, cual fue la causa para intentar que no se repita. No es humillante reconocer los errores. Lo triste es ignorarlos o negarlos y empecinarse en ello. El acto de errar consiste en atentar contra uno mismo y contra el mundo, pero de ese atentado podemos obtener una lectura positiva si logramos ser conscientes de él y detectarlo a tiempo, al paso del tiempo hallaremos nuestro camino fortalecido, con la autoestima y la confianza renovadas.

Si cierras la puerta a tus errores,
dejarás afuera la verdad.
Rabindranath Tagore, escritor

A mi parecer estas son algunas claves para aprender de la propia experiencia.
Aprender de uno mismo. Aprender a vernos y analizarnos, a interrogarnos sobre nuestra propia vida, sobre nuestros actos y las repercusiones de los mismos. Por otro lado, no somos seres inscritos de la nada, vivimos en relación, por lo que siempre habrá otras personas y distintas situaciones de las que podemos aprender, con las que podamos medirnos.
Saber observar. Muchos de nosotros conocemos personas que pasan por la vida sin ver nada. Para observar hace falta “abrir los ojos” y mirar a nuestro alrededor para, de este modo, poder vernos.
Saber escuchar. Si queremos aprender, tenemos que escuchar. Esta es una tarea que, aunque no lo parezca, no es nada fácil. Hacerla bien nos puede ocupar la vida entera.
Formularse preguntas. Solo cuando se realizan preguntas se pueden buscar respuestas. Hay que hacerse preguntas constantemente, poner en tela de juicio lo que hacemos.
Autocrítica. No hay aprendizaje sin autocrítica. Tendemos a realizar un peligroso abuso de la lógica, con frecuencia se trata de una forma de manejar los hechos y su interpretación con el fin de defender aquellas ideas y comportamientos que nos interesan. Sin embargo, para poder aprender hay que romper la lógica racional y estar más abiertos a nuestras emociones.
Abrirse a las críticas. Este es un excelente camino para el aprendizaje. Las críticas requieren que se genere un clima en el que se pueda expresar libremente la opinión. No todas son certeras ni bien intencionadas, por lo que hay que saber valorarlas. Criticar no es demoler, es saber discernir.
Leer constantemente. Hacerlo con criterio y actitud crítica. Nos conviene tener nuestra mente abierta y receptiva a cualquier lectura que ensanche nuestro horizonte vital.
Compartir la experiencia. Explicar y compartir la experiencia propia, escuchar y analizar las experiencias ajenas es un buen camino para el aprendizaje. En la vida podemos cruzarnos con personas excepcionales de las que podemos aprender. Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar y nadie tan rico que no tenga nada que recibir.

Me gustan mis errores, no quiero renunciar
a la libertad deliciosa de equivocarme.
Charles Chaplin, actor y cineasta

Si aprendemos a querernos en cualquier circunstancia, a ser más generosos con los demás, a aceptar los errores y fracasos por muy dolorosos que sean, lograremos ser capaces de seguir aprendiendo y de mejorar nuestras actitudes día a día. En definitiva, conseguiremos ser más felices.

Una vida usada cometiendo errores no solo es más honorable,
sino que es más útil que una vida usada no haciendo nada.
George Bernard Shaw, dramaturgo

Olga Donna-Dío

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