José Luis Ángel Ortiz Lara
El proceso de comunicación en
la actuación.
Últimamente, una frase ha sido repetida en torno a lo que
significa la actuación: “la actuación se trata del otro”.
En mi opinión, la actuación se trata también de uno mismo,
porque en la actuación hay un proceso de comunicación, no sólo entre los
actores, sino también con el espectador. Como en el proceso de comunicación,
durante la relación entre personajes existe un circuito, en donde uno empieza
siendo el emisor del mensaje y el otro el receptor y, una vez que el receptor
logra decodificar el mensaje, instantáneamente se convierte en emisor. Él codificará
un nuevo mensaje, para transmitirlo como respuesta hacia el que ahora es su
receptor. Se genera así un circuito llamado retroalimentación, que dura al
menos lo que dura una función, en el caso del teatro.
Para crear un mensaje que tengo que mandar, o una respuesta, es
necesario ver en mí mismo la paleta de emociones, para imprimir en ese mensaje
el tono adecuado; para que llegue, pues, con el impacto con que quiero mandarlo
y, viceversa, estar atento a lo que mi contraparte mande para así crear otra
respuesta.
Por ello, opino que la actuación no sólo se
trata de mí o del otro, sino que depende de ambos, ya que es un proceso de
comunicación.
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