miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Qué estás haciendo?


Carlos Nava Ortíz
¿Qué puede significar trabajar por lo que amas? ¿Qué hace que te levantes de la cama a confrontar un día más? ¿De dónde estás sacando la energía para luchar por lo que quieres? Y después de preguntar todo esto sólo queda cuestionarse una cosa más: ¿Vale la pena?
No puedo hablar por otros, así que lo haré desde mi posición en el mundo, en lo que hago y en aquello a lo que me entrego. ¿Costará trabajo para otros contestar las preguntas anteriores? No lo sé, pero admitiré que para mí fue difícil confrontarme con ellas.
Comenzar con un proyecto puede ser tanto divertido como sofocante. Es emocionante prepararlo, verlo en tu mente e imaginar todas las posibilidades que tiene; sentir que estás haciendo algo grande. Pero ese proyecto, también puede volverse una sombra que te persigue. Comenzaste a imaginar todo lo que podrías hacer, pero jamás concretas nada. Comienzan a llegar otros proyectos y muchos de ellos ni siquiera son tuyos. Sabes que tienes el ingenio para crear cosas grandes, pero esa sombra no te lo permite pues no puedes superar el dejar un trabajo atrás ¿Por qué pasa eso? ¿Por qué tenemos que dar mil excusas para justificar nuestra falta de compromiso?
La pregunta clave podría ser: ¿Estamos comprometidos con lo que hacemos? Para poder responder esto hay que ser honesto, porque aquí es donde te das cuenta de qué es lo que te motiva a seguir. Despertar cada mañana sin importar lo poco o mucho que hayas dormido, prepararte para salir, apenas probar alimento, viajar largas distancias y, por si fuera poco, afrontar los pros y contras del día. ¿Qué es lo que te motiva?
Todos tenemos formas distintas de percibir el mundo pero eso no es lo importante. Lo que te debe importar es cómo tú sientes al mundo, cómo percibes cada energía que te rodea, cada ser y cada momento. Ser consciente de quién eres, expandir tu visión y poder ver más allá de lo que tienes enfrente.
Ser actor implica estar consciente de nuestras capacidades, de lo que podemos hacer, como también implica reconocer nuestras limitaciones. Para lograr conocernos hay que esforzarnos, y esto nos hace crecer.
En mi experiencia, el comenzar a conocerme ha sido gratificante. Expandir la visión permite que el trabajo mejore. Arriesgarse es la clave, permitirse llegar a lo más profundo de uno mismo. A veces, los fantasmas pueden ser muy grandes y terribles. Pueden torturarte con tan solo pensar en ellos, pero hay que confrontarlos. No está en mis manos decir si los puedes vencer, eso es el criterio de cada uno. A mí me ha funcionado confrontarlos y aprender a vivir con ellos. Es parte de lo que uno es y, por tanto, hay que aceptarse tal cual es uno.
Conocerse es tan importante que me encantaría dar todos los ejemplos posibles para que sea visible la pertinencia de este hecho, pero eso es parte de su trabajo. En este momento regreso a mi idea inicial: ¿Qué estás haciendo para lograr lo que quieres? ¿Qué estas invirtiendo? Sería algo tonto preguntar: ¿Qué esperas lograr? Porque me parece que eso ya está claro, y si no es así ¿qué haces aquí? Si no tienes idea de lo que quieres, entonces jamás vas a avanzar. Darás vueltas en círculos, no pasarás del punto A.
Ahora, compartiré una experiencia que tal vez ayude a hacer más digerible este tema. Mientras estaba en una clase de trabajo con grupos, mi profesora formó uno para dar un ejemplo. El tema tratado no es relevante, lo que sí es importante fue una afirmación de un compañero: “Para poder obtener algo hay que dejar algo”. Duras palabras, porque todo el tiempo buscamos algo, queremos alcanzar algo. Las decisiones lo implican. Aquí vuelve a entrar la pregunta: ¿Qué estás haciendo por lo que quieres? ¿Qué estás dejando atrás para seguir trabajando en esto?
En este punto me gustaría retomar parte de una clase del seminario de expresión ¿Qué hace a una persona ser matemático? Sólo de recordarlo me río, por el tiempo que nos tomó contestar esa pregunta. No son sus estudios, ni el papel de su título lo que le da la condición de ser matemático; es su entrega a las matemáticas.
Honestamente no me gusta hacer trampa y decirles tan pronto la respuesta, pero es necesario sintetizar para no hacer el texto más extenso.
‘Entregarse’, curiosa palabra ¿no es así? Es la palabra más indicada; a veces la oímos pero no la escuchamos, y si pusiéramos atención entenderíamos por qué es tan adecuada. Imaginemos una relación amorosa (por ser un ejemplo accesible). Cuando uno se entrega al otro, hace todo lo que está en sus manos para dar lo mejor de sí: constancia, dedicación, tiempo, esfuerzo; en fin, se prioriza entre otras cosas más que ustedes pueden completar.
Para ser actor hay que entregarse. Ahora sólo queda preguntar ¿Te estás entregado? Hay que tener claro todo lo que implica para poder responder. Esta reflexión está escrita con esa intención. Hacer que los lectores se hagan conscientes de sí mismos. Que piensen qué los motiva, cuánto se están esforzando y qué están haciendo para lograr lo que quieren.
Todo esto es importante porque sin una visión clara de ello es imposible seguir avanzando y, cuando te estancas, la frustración se vuelve tu peor enemigo. Sólo imagina una sombra más en tu vida; tal vez puedas lidiar felizmente con ella, seguirás aprendiendo, eso está claro, pero creo que tener una sombra de algo que deseabas hacer y no hiciste porque no te esforzaste, es algo duro.
¿Quieres algo? Esfuérzate y da lo mejor de ti para poder alcanzarlo, no hay solo un camino, busca el que más te beneficie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario