Antonio Rosas Barrera
Como actores, y sobre
todo como actores de doblaje, debemos estar muy atentos al trabajo que vamos a
realizar, y no sólo eso, también debemos de improvisar de forma instantánea.
Cuando empecé a
adentrarme en las clases de actuación tuve un gran problema: en muchos
ejercicios de improvisación no podía concluir con buenos resultados, y sigue pasándome.
Al momento de hacerlos, suelen llegar pensamientos: ¿Qué hacer? ¿Qué decir? ¿Y
si al actor que tengo en frente me sorprende con algo inesperado?. Todo eso se
acumula provocando un breve shock de ideas.
Para resolver ese
problema, en el Seminario de Expresión utilizamos un ejercicio muy interesante;
es muy sencillo. Al momento de actuar, en vez de usar palabras se usan números. El objetivo de esto es que dejemos
de preocuparnos en “el qué decir” o “qué hacer”. Al eliminar estas
preocupaciones nos enfocamos en el objetivo de la escena, en el otro actor y en
lo que se quiere expresar.
Al principio suele ser
gracioso o inclusive incomodo, porque aunque suene como un chiste, te pones a
pensar hasta en qué números puedes decir, pero una vez roto este bloqueo, con
lo único que nos quedamos en la escena es con el actor que tenemos enfrente y con
lo que éste nos expresa.
Eso nos ayuda a poder
escuchar al actor y poder reaccionar de una manera más orgánica; es decir, nos
ayuda a que no se note el actor en escena, sino el personaje.
Espero que esto refuerce
tu trabajo, y comparto una frase que escuché en una de las pláticas mensuales
que se llevan a cabo en el Seminario de Expresión. “La técnica no te hace
cuadrado, al contrario: te libera”.
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