jueves, 4 de agosto de 2016

Un seminario: Lo que puede significar dar un poquito más.


Carlos Miguel Nava Ortiz

Cuando amas algo te entregas, dedicas horas de esfuerzo para ver tus proyectos salir adelante. No importa cuánta cafeína tengas que tomar, pues las horas de sueño ya las recuperarás en otro momento. Cada segundo que dedicas a eso que es tan importante para ti, es un segundo que padeces, lloras, ríes y te llena de emoción. La incertidumbre es grande… y con más razón estás trabajando para levantar el velo que está sobre eso que anhelas; cada día, todos los días.

A veces me pregunto si realmente importan las razones por las cuales uno se entrega a algo de esa forma. Todos tienen su historia y es muy valiosa de escuchar, pero lo que es realmente sensacional es la dedicación que toman al hacer eso que aman.

¿Cuánto pueden ganar? ¿Cuánto pueden perder? La satisfacción que uno siente al amar es incomparable, todos sentimos de formas distintas y por eso cada uno ofrece lo que puede de sí. ¿Acaso se podrá medir? No, eso no se puede medir, porque eso implicaría una comparación con otros y, por fortuna, todos somos diferentes, ¡maravillosamente distintos!

¿Será entonces sólo la pasión? O, ¿habrá algo más ahí?

Amor, eso es lo que hay ahí, un ferviente amor que fractura paredes, rompe cielos y te eleva tan alto que a veces sientes que no puedes respirar. Cierras los ojos, pues te asusta lo que tu amor te llega a hacer sentir; sientes tanto miedo de que la caída duela que te encapsulas para mantenerte a salvo. Te llegas a preguntar qué tan alto te llevó ese sentimiento, qué tan arriba en el cielo puedes estar y cuánto tardarás en caer. Aún no abres los ojos y sigues pensando en cómo será la caída. El vacío es impresionante, aseguras, pues cuando te comienzas a calmar te das cuenta de lo tranquilo de ese instante. Pones algo de atención a tu alrededor y alcanzas a escuchar una voz. No sabes si es interna o externa, pero eso no importa, pues en tus segundos más pacíficos, esa voz te dice que abras los ojos.

Al principio te cuesta trabajo procesar la idea, pero poco a poco lo comienzas a hacer. El miedo se va y en ese momento te das cuenta que tu amor te ha llevado tan lejos, tan alto. Tu amor te ha llevado hasta las estrellas. Todo lo que has hecho, lo que has entregado, las horas de dedicación y tus desvelos te han llevado hasta ese lugar. Ahora, sí, ahora puedes saltar sobre las estrellas.

Llegar a las estrellas no es el límite, pues comprendes que aún hay mucho más que alcanzar. Cada salto requiere esfuerzo, el trabajo no termina, pero esa vista sólo es tuya.

Nuestro pasado es importante, lo que hicimos, lo que vivimos, las cosas que nos motivaron y también todo lo que sentimos. Pero el pasado sólo es una página ya escrita de nuestra vida. El ahora, el hermoso hoy; lo que somos en este instante es lo que de verdad importa.

Sólo por eso, sólo por ese goce pleno que siempre hay que seguir buscando, vale la pena dar un poquito más.

«Especialmente dedicado a mis compañeros del seminario». 

No hay comentarios:

Publicar un comentario