Pepe Ortiz Lara.
Hace
mucho que vi una película llamada “la Leyenda de Johnny Lingo”, de la cual me
llamó la atención una frase que dice así: “el amor es el tesoro más valioso, cuanto más dispuesto estés a
pagar, más valioso será, la pregunta es: ¿Estás dispuesto a pagar el precio?”
pero ya que se toma el tema del amor, el tratar de dar una definición a esta
palabra sería algo soberbio de mi parte, o de quien cree que tiene una idea
concreta de éste. Sin embargo, el amor es algo que en algún momento
experimentamos; más allá de lo escatológico, sentimos amor por nuestros padres,
por un amigo, por algo en especial, etcétera.
Se
dice que el amor no tiene límites, “Jesús amó hasta el extremo (Jn 13, 1)
porque nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos (Jn 15, 13)”.
Muchas veces se nos ha remarcado que, para hacer una cosa, hay que hacerla
porque la amamos, ya que si no fuera así estaríamos viviendo en una mentira, y
lo peor no es el mentir al maestro o al compañero, sino que le mentimos al más
importante: a nosotros mismos, y
ocupamos un lugar que no nos corresponde. Para amar hay que ser
valientes, pues se requiere dar no sólo una parte, sino todo de nosotros
mismos.
Hay
que luchar para alcanzar lo que queremos, aunque esto implique sufrir, derramar
lágrimas, sangre e incluso ofrecer nuestra propia vida; para mí, el amor no es
algo que se tenga que alcanzar, sino que más bien es algo que debemos tener
para alcanzar lo que queremos.
Compañero
que compartes conmigo este enorme reto (o si tienes un reto diferente que te
apasione, en caso de que seas un lector ajeno a esta escuela), te pido que
contestes la siguiente pregunta; nada más te advierto que, si tu respuesta es
un “no” un “tal vez”, siento decirte que estás haciendo una pésima inversión de
tu tiempo.
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