QUIÉRETE
PARA QUERER A LOS DEMÁS
Se dice
mucho del peligroso lugar del egoísmo, pero yo digo que lo realmente peligroso
es hacer creer a la gente que la razón de que alguien no quiera a los demás es
porque se quiere sólo a sí mismo. Esto es falso, y es justamente al revés como
las cosas funcionan. Hoy sabemos que sólo es posible llegar a querer a otros
queriéndonos antes a nosotros mismos.
Aquel que
no se quiera no puede querer a nadie más. El amor a los demás proviene de la
propia capacidad de amar, que comienza con la capacidad de amarse a sí mismo.
La búsqueda de una mínima calidad de vida se apoya en el saludable sentimiento
de amor por uno mismo.
Hablo del
amor verdadero, de ese amor que poco tiene que ver con la pasión enamoradiza; ese
que no necesariamente se relaciona con el sexo; ese que no condiciona, que no
impone, no quiere poseer ni dominar. Hablo del amor que no es excluyente ni
tiene límites, ese que sólo pretende la libertad, el bienestar y el crecimiento
de aquello que es objeto de tu amor.
Olga
Donna-Dío
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