Alberto Meléndez
Todos hemos visto en teatro, cine, televisión (dibujos animados también), o
inclusive entre las personas a nuestro alrededor, a individuos que hacen o
dejan de hacer cosas, tan diversas como los individuos mismos, para lograr algo
que quieren. A esto, a todo lo que realizan los personajes, se le llama tarea escénica.
Las tareas escénicas son todo aquello que un personaje va a realizar para
poder llegar a un objetivo cierto, y éstas se dividen en dos categorías: Las
tareas escénicas débiles y las tareas escénicas fuertes, que analizo brevemente
a continuación.
1.- Las Tareas Escénicas Débiles son, de cierto modo, las menos
recomendables, pues su característica principal es que dependen de la voluntad
del otro –personaje –para surtir efecto: Pensemos en una escena donde el
personaje “A” quiere que el personaje “B” se quede en casa, cuando éste ya ha
decidido irse. El personaje “A” puede pedirle al personaje “B” que se quede,
pero para que la tarea escénica (pedir al otro que se quede) surta el efecto
esperado, el personaje “B” tendrá que decidir hacerlo.
Esto no significa que las tareas escénicas débiles no tengan utilidad,
puesto que es posible fortalecerlas mediante las emociones, y poniendo el
mensaje que se espera transmitir al otro personaje en el subtexto en vez de en
el texto (sólo en momentos climáticos el texto y el subtexto deben decir lo
mismo) [1].
Regresando al ejemplo anterior, si el personaje “A”, al pedirle al personaje
“B” que se quede, en lugar de pedírselo directamente, manda esto al subtexto
diciéndole (por poner un ejemplo) “hoy es sábado”, y le imprime a este texto
una emoción específica, el mensaje adquiere mucha mayor fuerza.
2.- Las Tareas Escénicas Fuertes, al contrario de las débiles, no dependen
de la voluntad del otro –personaje- para surtir su efecto. Retomando el mismo
ejemplo, imaginemos ahora que en lugar de que “A” le pida a “B” que no se vaya
(en cualquiera de las formas mencionadas anteriormente), “A” se acerca a “B” y
lo toma de la muñeca con fuerza, impidiendo así su partida. De esta manera, la tarea escénica cumple su
función independientemente de que “B” quiera o no quedarse.
[1] Subtexto: Lo que el
personaje quiere transmitir, pero que no dice con las palabras. Texto: Lo que
el personaje dice con palabras.
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