Marisol Valdez Hamed
¿Cuántas veces hemos escuchado la pregunta sin saber
qué contestar para que resulte suficientemente convincente y para que complazca
al inquisidor? La realidad es que no hay respuestas correctas o incorrectas, la
valoración la otorga el que esas razones sean un motor que te impulse a hacer
lo necesario para asumirte como actor, la validez sólo la puedes dar tú mismo.
¿Por qué quiero actuar? Quiero actuar porque la
complejidad del ser humano me parece fascinante, su mente, sus emociones, y
cómo las experiencias, condiciones de vida, sucesos desde los más triviales
hasta los más trascendentales, nos convierten en entes particulares,
diferenciables, con una visión única, dónde cada movimiento abre un sinfín de posibilidades
que parecen ramificarse exponencialmente para aislarnos más.
Quiero actuar porque a pesar de esa disparidad, soy
firme creyente de que tenemos la capacidad racional y emocional para ver en lo
profundo del otro y encontrar algo identificable, algo a veces ligado
únicamente al instinto, que nos ayude a comprender, no necesariamente a
comulgar con sus valores éticos ni morales, ni a justificar su acciones en
nuestra realidad, pero sí a visualizar su panorama y entender cómo cada
elemento ahí dispuesto tiene perfecto sentido.
Quiero actuar porque llegué al punto en el que
observar a los otros, escucharlos, leerlos, ya no es suficiente, quiero
palparlos y aprender a disfrutar y sufrir bajo su óptica, quiero prestar mi
piel a caminar de forma segura en sus zapatos y experimentar desde los actos y
sentimientos más despiadados a los más compasivos.
Quiero actuar porque escritores, dramaturgos, amantes
de las letras, valiéndose de actores han explicado sus mundos, enriqueciendo el
mío. Quiero actuar porque a través de ellos he encontrado mi reflejo en los
otros, quiero actuar para ser un vínculo más para que los otros se encuentren.
Quiero actuar para seguir viva, para estar más viva.
Quiero actuar porque me late fuerte el corazón con el
simple hecho de poner un pie en un teatro, quiero actuar porque he encontrado
salvación en una frase resonando en una sala de cine, quiero actuar porque el
insulso acto de escribir este texto hace que mis dedos se entumezcan del
entusiasmo.
Tal vez mis razones para querer actuar sean
fantasiosas, egocéntricas, egoístas y hasta anodinas, pero son mías, y son las
que en este preciso momento me tienen aquí. Y tú, ¿por qué quieres actuar?
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