Carlos Miguel Nava Ortiz
¿Por qué hacemos lo que
hacemos? ¿Por qué insistimos tanto en algo que muchos no aprueban? Seguramente
varios de los que lean esto conocerán lo que es “nadar contra corriente”.
Grandes, chicos, medianos…, no es importante en este caso la edad; es probable
que a muchos se les cuestionen sus acciones. “Ser actor”, algo nuevo y
desconocido para muchas familias, una decisión en principio, porque seguramente
muchos están aquí por eso. No exento los posibles casos de quienes se
encuentren haciendo esto por obligación, así que la pregunta puede cambiar un
poco para ellos, pero el contenido sigue siendo una respuesta del corazón.
¿Cómo podemos seguir
trabajando en esto? Para los que llevan un tiempo aquí, formándose y
trabajando, esta otra pregunta puede ser más pertinente ¿Cómo lo hacen? ¿Por
qué lo hacen? No sé si ya se lo han preguntado antes, pero me imagino que la
respuesta sí está ahí.
A mí me han preguntado
constantemente: ¿Cuánto tiempo te falta para terminar? ¿De verdad crees que
podrás vivir de eso? ¿Qué harás cuando no te funcione? ¿Sólo a eso te piensas
dedicar? Y lo más divertido es que todas esas preguntas están acompañadas de
afirmaciones, dejando la duda atrás, para asegurarse de marcar los verdaderos
sentimientos de quienes las formulan: “¡Aguas! Cuando no funcione no te voy a
apoyar”, “Es mejor tener algo de verdad sobre lo cual apoyarte”, “Ojalá no te
mueras de hambre”. Son afirmaciones muy divertidas que sólo reafirman mi
respuesta a la preguntas anteriores.
Cada uno de nosotros conoce
su respuesta ante todas esas cargas ideológicas. En caso de aún no tener una,
hay que encontrarla, porque aquí juega la resistencia. El papel que toma ésta
es primordial porque es algo que no podemos abandonar si nos vamos a entregar a
este medio:
·
Resistir la carga de trabajo
·
Resistir los largos viajes
·
Resistir la crítica y confrontar las
realidades
·
Resistir el pago
· Resistir los ensayos, las prácticas y todos
los ejercicios que tengamos para hacer en casa
La lista puede extenderse; sólo
trato de resumir algunos puntos. Pero no se formen una posible idea equivocada
de lo que estoy diciendo. Antes de cualquier cosa, esto se tiene que disfrutar
¿Qué sentido tendría ser actor si sólo se va a sufrir por ello?
Muchos dicen justamente que,
para hacer algo, se tiene que sufrir por ello; yo pienso que no es así. Es una
forma muy triste de ver lo que haces y lo que amas. En efecto, te tienes que
esforzar, dedicarle tiempo, horas, días; tiene que haber disposición y un gran
coraje para hacerlo, pero debes gozar lo que estás haciendo, si no sólo pierde
sentido.
Tú conoces cuanto esfuerzo
tienes que poner en esto. Tienes que dedicarle horas de trabajo pues “no vives
del talento”; si lo tienes, me alegro por ti, qué genial que así sea, pero
tienes que trabajar para sacarle brillo, si no sólo quedará cubierto por el
fango de lo pudiste lograr.
Para todo hay un lugar, un momento, un espacio.
Nosotros creamos estas condiciones para interiorizar lo que vivimos, así
podemos disfrutar nuestra realidad. ArtStudio es un momento, un lugar y un
espacio de tu vida; cada clase y cada tiempo en el que trabajas es una
oportunidad para crecer. Permítele a esas tres condiciones atender lo que estás
haciendo y lo que tienes que hacer.
Cuando entramos, Olga nos
explica que jamás hay que pelearse con otros para ver quién es mejor que quién.
Ella sabiamente dice: Siempre hay uno que está arriba de ti, así como hay otro
que está por debajo de ti. No pierdas el tiempo comparándote con otros para ver
“si vas más o menos”, confía en mí, es inútil. La única competencia que tienes es contigo mismo.
No te quedes prendido a tus
errores del pasado, tampoco a los logros. Lo
que ayer fue tu 100%, hoy es tu 1%. No se trata de que alcances una meta,
se trata de que alcances “un punto de control para poder continuar la historia”[1].
Pero ojo, ese punto de guardado se puede perder en cualquier momento en que
flaquees.
¿Por qué sigo esforzándome en
lograr este sueño de ser actor? Porque amo esto. Porque cada día que me levanto
y tengo una oportunidad de actuar, lo gozo como un orgasmo. Porque cada
personaje es una oportunidad de crear y contar una historia. Esa es mi
respuesta… ¿cuál es la tuya?
¿Cuántos actores se necesitan
para cambiar una bombilla? Dos. Uno que lo cambie y otro que esté abajo
diciendo: yo lo podría hacer mejor. “No
pierdan el tiempo así, no sean el actor de
abajo; mejor sigan esforzándose por lo que desean”. De esa forma, cada día
de su vida será una posibilidad para crecer, para aprender y, ¿por qué no?, para
vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario