Stephanie
Filigrana Hinojosa
Cuando
te sumerges en el mundo de la actuación, comienzas un proceso externo e interno
para lograr traer a la realidad a esos personajes que sólo existen en papel.
Al
principio, llegas a la escuela con cuaderno y lápiz, esperando que los maestros
te den una guía exacta de cómo lograr ser un excelente actor. Conforme las
clases avanzan, te das cuenta que no importa cuánto tiempo esperes, tal fórmula
universal
NO EXISTE.
NO EXISTE.
Aunque
se lea ridículo y como consejo de terapeuta, la respuesta está en uno mismo.
Cada persona, cada actor/actriz crea su propia fórmula; no hay alguna que
funcione de la misma manera para dos personas.
Con
base en el aprendizaje y las experiencias que vayas adquiriendo, irás creando tu
camino como actor.
El
único consejo que aplica para todos es la aceptación, y no de terceros, sino de
ti mismo. Vas a bloquear tu camino y sabotear tu proceso si no eres capaz de
conocerte y aceptarte tal como eres. La base de un buen actor es el conocimiento
y la confianza en sí mismo.
Un
actor no puede tenerle miedo a las emociones o sentimientos, debe tener todos
sus sentidos abiertos y dispuestos a mostrar y a conocer.
Ser
actor no es imitar o fingir ser alguien más. Esta carrera es tan seria e importante
como cualquiera de rama común.
La
actuación es uno de los caminos más completos, complicados y perfectos que
puedes tomar. Así que hay que aprender, enseñar, y darle el valor y el peso que
merece.
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