Alberto Meléndez
Los ‘Ejes’ son una de tantas herramientas interpretativas con que cuenta el
actor para dar veracidad y organicidad al personaje mediante la racionalización
–como actor- de las acciones inconscientes que realiza (manifiesta) el
personaje al desenvolverse en la escena. Éstos se dividen en: Eje de la
Comunicación, Eje del Poder y Eje de la Acción.
Para que estos ejes permitan la organicidad no deben emplearse como simples
herramientas técnicas de expresión por parte del actor, sino como
manifestaciones externas de la interioridad del personaje que se despliegan
necesariamente debido a la moral de éste. (Creación
de personaje II y III).
Para entender esto de forma más sencilla, a continuación se presenta un
gráfico donde “X” representa al Eje de la Comunicación, “Y” al Eje del Poder y
“Z” al Eje de la Acción.
I. Eje de la Comunicación (X).
Este eje se forma de manera horizontal. Suele ser el más
empleado, sobre todo por actores que apenas se encuentran en formación, aunque
también es el menos recomendable, pues es extremadamente plástico (movimientos
inorgánicos o no naturales).
II. Eje del Poder (Y).
Este segundo eje se da de forma vertical. Se le llama eje
del poder puesto que, de acuerdo a la posición tanto física como escénica del personaje, se puede conocer la condición…
pues… de poder (sí, es la única palabra que se me ocurre) de éste con respecto
a los otros personajes y con respecto a sí mismo (esto es, cómo se encuentra el
personaje en su interioridad o cómo se percibe con respecto al mundo que lo
rodea: pequeño, superior, etc.)
La interpretación de este eje se realiza en el personaje
de dos maneras. Primero cuando se analiza su corporalidad junto con la
corporalidad de los demás personajes en escena; por ejemplo, si nuestro sujeto
de análisis se encuentra recto, sentado en el piso, jorobado, con la cabeza
agachada, etc. Y segundo, se realiza según la posición que guarda el personaje
en el espacio donde se desarrolla la escena, pues un estatus más alto se
encuentra en el área del foro (arriba), y uno más bajo en el área de boca
(abajo). Esto es más sencillo de entender con otro gráfico:
En pocas palabras, este eje nos dice el estatus que
guarda el personaje en cada escena en que aparece.
III. Eje de la Acción.
Representado con la “Z”
en la primera figura, este último eje funciona de forma transversal, pues
representa el movimiento (desplazamiento) que tiene el actor en la escena. Al
igual que el anterior, este eje nos permite conocer parte de la interioridad
del personaje, ya que ésta va a definir si el sujeto se mueve o no, y en el
caso de hacerlo, la dirección, forma, velocidad, etc.


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