Der Carlos
Nava Ortiz.
…una
taza de café, un paquete de galletas y, ¿por qué no?, una buena canción que
ambiente la habitación para poder dejar que las ideas fluyan. Como se podrán
dar cuenta, éste texto está escrito con intenciones diferentes, con un objetivo
distinto a otros que he presentado. Probablemente sea el más escueto que
escriba pero me temo que este es el único momento donde podré hacerlo. Este es
el único espacio en el que podré hacerlo, ya que seguramente en otro momento
seré testigo de algo tan asombroso, que mi corazón exigirá que escriba sobre
ello. No me dejará descansar hasta que lo haga; así funciona para mí. Así que
después de esta breve introducción es tiempo de comenzar este juego. Uno que
espero disfruten, pues es una ventana a mi mundo.
No
tenía una idea clara de cómo comenzar a escribir esto. Quería comenzar
escribiendo una historia para poder hacer que entraran en situación, pero me di
cuenta que no era la mejor forma. Para acercarse a alguien hay que permitir que
esa persona entre. Sé que esto va en contra de los principios de muchos, ya que
–por desgracia –nos enseñan a no esperar nada de nadie, para así tener la
satisfacción de ser sorprendidos. Es algo curioso si lo piensan, ya que se
juzga a quien no aplica este tipo de normas: “Le digo noble a Fulano por no decirle pendejo”. Si me dieran una
moneda cada vez que escucho esa frase… Es divertido hasta cierto punto. Hace
que me pregunte desde qué posición están pensando todo un mismo punto. Desde
qué lugar cada uno de nosotros reflexionamos lo que vemos, lo que sentimos y lo
que proyectamos. Por el momento, dejaré esta reflexión inconclusa para
retomarla más adelante. Agradezco la paciencia.
Cada
sábado por la mañana, aturdido por el sonido tan irritante del despertador,
aprieto los ojos; el sueño aún puede conmigo. Trato de estirarme lo más que
puedo para convencerme de que es hora de levantarse, pero mis ojos aún están
irritados por cualquier excusa imaginable que les venga a la mente: frío,
calor, desvelo, lluvia, enojo, cualquier cosa que pueda servir de excusa.
Después de un tiempo de meditación, y de una batalla contra mi pereza, salgo de
la cama para poder bañarme y prepararme para ese nuevo día que me está
esperando afuera. Conforme comienzo a despertar, siento como mi cuerpo se va
llenando de una emoción que me es difícil definir. Un sentimiento comienza a
llenar cada rincón de mi cuerpo y, por un instante, por un breve momento, estoy
listo para todo. Listo para salir de mi casa por algo que deseo, por algo que
amo. Por lo que vivo.
Después
de estar una hora en el transporte público, y llevarme uno o dos enojos, aparte
de los golpes que uno sufre por tratar de entrar a un vagón, ver el edificio de
la escuela me hace pensar que es un nuevo día para disfrutar tantas cosas. Un
hermoso día para vivir aún más.
Cada
experiencia que podamos tener es un hermoso tesoro que nos hace aprender. Hay
vivencias dolorosas que nos pueden sacar de nuestro confort, así como también hay placeres que queremos repetir una y
otra vez. Las vivencias pueden convertirse en experiencias, mismas que pueden
darnos placer o dolor; son parte de nosotros y vale la pena trabajar en ellas.
A
veces siento que perdemos tiempo tratando de olvidar las malas y las buenas
experiencias. Como cuando algo lindo de nuestro pasado lo queremos volver
turbio con nuestro presente. Cada quien decide como utilizar “su tiempo” y es
respetable. En mi opinión “qué bonito es disfrutar de ese tiempo en algo que te
mueva”; en lugar de sólo abrir la lista de “infortunios” para poder tomar
represalias contra aquellos que te perforaron con la mirada.
Experiencias
“buenas y malas”, cada una tuvo su momento y, queramos o no, son lo que nos
hacen ser lo que somos hoy. “Somos
bellamente imperfectos”, ¿cuánto tiempo tarde en entenderlo? ¿Cuánto tiempo
me falta para poder explotarlo? Somos maravillosos, somos tantas posibilidades.
Cuando
entro al edificio de la escuela y subo al sexto piso por el ascensor, si tengo
la suerte de estar solo por unos cuantos niveles, me pongo a jugar frente a los
espejos. Lo hago porque me siento feliz de hacer algo que disfruto. Juego
haciendo gestos, movimientos, bailes, me pongo a cantar, lo que sea que me haga
sentir bien.
No
soy de los que dicen que la vida es corta o muy larga, pero sí soy de los que
dicen que tenemos el tiempo prestado… vale la pena sacarle provecho, ¿no? Vale
la pena disfrutar ese tiempo al máximo. Pinta
como tú desees hacerlo, que te guste, con los colores que más hablen de ti.
Al
entrar a la escuela y verlos a todos, me siento feliz. Me motivo, y me motivan,
a intentar cosas que jamás hubiera hecho hace años. Aprendo mucho de ustedes.
Gracias.
Van
pasando las horas y me entrego a cada clase de la mejor forma que sé, dando todo. Exploto mi creatividad para
aportar en lo que estoy construyendo. Me lleno de valor para expresar mis ideas
y reflexiones. Me levanto para comenzar a caminar. “Si te vas a meter a la mierda, hazlo de cabeza y con la boca abierta,
porque si lo haces poco a poco te dará asco y no lo soportaras”.
Pasan
las horas, pero no las clases. Cada hora de clase es “la hora de clase”.
Aprovechar al máximo todo, pues cuando amas algo te entregas a ello y si es el
único momento en el que puedes bailar y crear magia con eso que amas, disfruta
cada segundo que está pasando y entrégate, date.
Quedan
las horas después de clases, mientras espero que comience el seminario. A veces
me voy a caminar, otras a platicar, o lo primero que me venga a la mente en lo
que inicia.
Determinación.
Me
gusta mucho esa palabra, dice tanto, demasiado a veces.
Veo
los rostros de mis compañero de seminario, tan llenos de… de determinación. Veo
su compromiso, su trabajo, su esfuerzo ¿Saben? Sé que en este momento me estoy
poniendo algo emotivo, pero es una familia: somos una familia. Puedes aprender
tantas cosas de ellos; de sus experiencias, vivencias, de sus reflexiones, de
sus ideas. Sí, es muy gratificante, tener ese espacio para pensar, para
reflexionar. Ese espacio para crecer, no sólo como actor, también como persona.
Ahora,
voy a la parte simple del texto porque quedará muy abierta.
Con
tantas cosas que vivimos como actores es comprensible que tengamos procesos de
reflexión que nos hagan cuestionarnos. Podemos llegar a sentirnos tristes o
decaídos pero como actores tenemos que ser profesionales y seguir trabajando.
Esto es cierto, por esta razón desde que iniciamos se nos explica que somos 3
entidades, Yo persona, Yo actor, Yo personaje. Esto lo menciono porque también
el público se merece que le demos un buen trabajo. Justificarse es una salida
muy rápida, haciéndolo nos negamos a otros y nos negamos a nosotros mismos.
Manejamos
muchas energías y se puede comprender que lleguemos a chocar con obstáculos que
nos atontan al caer. El chiste no es quedarse pensando en por qué me caí ahí o
por qué no lo puedo saltar, o cómo lo voy a saltar. El chiste está en saltarlo,
seguir hasta poder saltarlo.
A
veces tenemos miedo de confrontar algo que nos desequilibra. Nos aterra porque
no sabemos qué pasará cuando tengamos esa respuesta, pero evadirlo sólo lo empeorará.
Las cosas se afrontan, es la mejor forma de encontrar una solución. No puedo extenderme
mucho hablando de esto, no por falta de experiencia, sino porque cada quien
afronta las cosas como mejor sepa. Yo me tomo un tiempo para ver las cosas. Me
caigo, me levanto y continúo.
Ahora,
en este breve espació retomaré lo que he dejado pendiente. Para acercarse a
alguien hay que permitir que entre. Esta idea la pienso desde todos los puntos
imaginables. Sé que la realidad exige estar alerta y consciente del resto de
personas. Pero es muy exquisito dar sin esperar (en serio) nada a cambio. Hay
que tener dignidad, claro está, pero es delicioso entregar cariño. Lo pienso
como dar cariño a tú trabajo, tus compañeros, tus personajes, tus proyectos,
tus ideas, tus llamados. Las cosas no siempre saldrán como te gustaría, seamos
realistas, pero vale la pena entregarse por algo que quieres, ¿no? Dar todo por
lo que quieres. Dar todo por lo que amas y seguir luchando, dejando de pensar
en “cómo saltar el obstáculo” y comenzar a saltarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario