jueves, 4 de mayo de 2017

Me hubiera gustado escribir esto con alcohol y un cigarro…

Der Carlos Nava Ortiz.

…una taza de café, un paquete de galletas y, ¿por qué no?, una buena canción que ambiente la habitación para poder dejar que las ideas fluyan. Como se podrán dar cuenta, éste texto está escrito con intenciones diferentes, con un objetivo distinto a otros que he presentado. Probablemente sea el más escueto que escriba pero me temo que este es el único momento donde podré hacerlo. Este es el único espacio en el que podré hacerlo, ya que seguramente en otro momento seré testigo de algo tan asombroso, que mi corazón exigirá que escriba sobre ello. No me dejará descansar hasta que lo haga; así funciona para mí. Así que después de esta breve introducción es tiempo de comenzar este juego. Uno que espero disfruten, pues es una ventana a mi mundo.
No tenía una idea clara de cómo comenzar a escribir esto. Quería comenzar escribiendo una historia para poder hacer que entraran en situación, pero me di cuenta que no era la mejor forma. Para acercarse a alguien hay que permitir que esa persona entre. Sé que esto va en contra de los principios de muchos, ya que –por desgracia –nos enseñan a no esperar nada de nadie, para así tener la satisfacción de ser sorprendidos. Es algo curioso si lo piensan, ya que se juzga a quien no aplica este tipo de normas: “Le digo noble a Fulano por no decirle pendejo”. Si me dieran una moneda cada vez que escucho esa frase… Es divertido hasta cierto punto. Hace que me pregunte desde qué posición están pensando todo un mismo punto. Desde qué lugar cada uno de nosotros reflexionamos lo que vemos, lo que sentimos y lo que proyectamos. Por el momento, dejaré esta reflexión inconclusa para retomarla más adelante. Agradezco la paciencia.
Cada sábado por la mañana, aturdido por el sonido tan irritante del despertador, aprieto los ojos; el sueño aún puede conmigo. Trato de estirarme lo más que puedo para convencerme de que es hora de levantarse, pero mis ojos aún están irritados por cualquier excusa imaginable que les venga a la mente: frío, calor, desvelo, lluvia, enojo, cualquier cosa que pueda servir de excusa. Después de un tiempo de meditación, y de una batalla contra mi pereza, salgo de la cama para poder bañarme y prepararme para ese nuevo día que me está esperando afuera. Conforme comienzo a despertar, siento como mi cuerpo se va llenando de una emoción que me es difícil definir. Un sentimiento comienza a llenar cada rincón de mi cuerpo y, por un instante, por un breve momento, estoy listo para todo. Listo para salir de mi casa por algo que deseo, por algo que amo. Por lo que vivo.
Después de estar una hora en el transporte público, y llevarme uno o dos enojos, aparte de los golpes que uno sufre por tratar de entrar a un vagón, ver el edificio de la escuela me hace pensar que es un nuevo día para disfrutar tantas cosas. Un hermoso día para vivir aún más.
Cada experiencia que podamos tener es un hermoso tesoro que nos hace aprender. Hay vivencias dolorosas que nos pueden sacar de nuestro confort, así como también hay placeres que queremos repetir una y otra vez. Las vivencias pueden convertirse en experiencias, mismas que pueden darnos placer o dolor; son parte de nosotros y vale la pena trabajar en ellas.
A veces siento que perdemos tiempo tratando de olvidar las malas y las buenas experiencias. Como cuando algo lindo de nuestro pasado lo queremos volver turbio con nuestro presente. Cada quien decide como utilizar “su tiempo” y es respetable. En mi opinión “qué bonito es disfrutar de ese tiempo en algo que te mueva”; en lugar de sólo abrir la lista de “infortunios” para poder tomar represalias contra aquellos que te perforaron con la mirada.
Experiencias “buenas y malas”, cada una tuvo su momento y, queramos o no, son lo que nos hacen ser lo que somos hoy. “Somos bellamente imperfectos”, ¿cuánto tiempo tarde en entenderlo? ¿Cuánto tiempo me falta para poder explotarlo? Somos maravillosos, somos tantas posibilidades.
Cuando entro al edificio de la escuela y subo al sexto piso por el ascensor, si tengo la suerte de estar solo por unos cuantos niveles, me pongo a jugar frente a los espejos. Lo hago porque me siento feliz de hacer algo que disfruto. Juego haciendo gestos, movimientos, bailes, me pongo a cantar, lo que sea que me haga sentir bien.
No soy de los que dicen que la vida es corta o muy larga, pero sí soy de los que dicen que tenemos el tiempo prestado… vale la pena sacarle provecho, ¿no? Vale la pena disfrutar ese tiempo al máximo. Pinta como tú desees hacerlo, que te guste, con los colores que más hablen de ti.
Al entrar a la escuela y verlos a todos, me siento feliz. Me motivo, y me motivan, a intentar cosas que jamás hubiera hecho hace años. Aprendo mucho de ustedes. Gracias.
Van pasando las horas y me entrego a cada clase de la mejor forma que sé, dando todo. Exploto mi creatividad para aportar en lo que estoy construyendo. Me lleno de valor para expresar mis ideas y reflexiones. Me levanto para comenzar a caminar. “Si te vas a meter a la mierda, hazlo de cabeza y con la boca abierta, porque si lo haces poco a poco te dará asco y no lo soportaras”.
Pasan las horas, pero no las clases. Cada hora de clase es “la hora de clase”. Aprovechar al máximo todo, pues cuando amas algo te entregas a ello y si es el único momento en el que puedes bailar y crear magia con eso que amas, disfruta cada segundo que está pasando y entrégate, date.
Quedan las horas después de clases, mientras espero que comience el seminario. A veces me voy a caminar, otras a platicar, o lo primero que me venga a la mente en lo que inicia.
Determinación.
Me gusta mucho esa palabra, dice tanto, demasiado a veces.
Veo los rostros de mis compañero de seminario, tan llenos de… de determinación. Veo su compromiso, su trabajo, su esfuerzo ¿Saben? Sé que en este momento me estoy poniendo algo emotivo, pero es una familia: somos una familia. Puedes aprender tantas cosas de ellos; de sus experiencias, vivencias, de sus reflexiones, de sus ideas. Sí, es muy gratificante, tener ese espacio para pensar, para reflexionar. Ese espacio para crecer, no sólo como actor, también como persona.
Ahora, voy a la parte simple del texto porque quedará muy abierta.
Con tantas cosas que vivimos como actores es comprensible que tengamos procesos de reflexión que nos hagan cuestionarnos. Podemos llegar a sentirnos tristes o decaídos pero como actores tenemos que ser profesionales y seguir trabajando. Esto es cierto, por esta razón desde que iniciamos se nos explica que somos 3 entidades, Yo persona, Yo actor, Yo personaje. Esto lo menciono porque también el público se merece que le demos un buen trabajo. Justificarse es una salida muy rápida, haciéndolo nos negamos a otros y nos negamos a nosotros mismos.
Manejamos muchas energías y se puede comprender que lleguemos a chocar con obstáculos que nos atontan al caer. El chiste no es quedarse pensando en por qué me caí ahí o por qué no lo puedo saltar, o cómo lo voy a saltar. El chiste está en saltarlo, seguir hasta poder saltarlo.
A veces tenemos miedo de confrontar algo que nos desequilibra. Nos aterra porque no sabemos qué pasará cuando tengamos esa respuesta, pero evadirlo sólo lo empeorará. Las cosas se afrontan, es la mejor forma de encontrar una solución. No puedo extenderme mucho hablando de esto, no por falta de experiencia, sino porque cada quien afronta las cosas como mejor sepa. Yo me tomo un tiempo para ver las cosas. Me caigo, me levanto y continúo.

Ahora, en este breve espació retomaré lo que he dejado pendiente. Para acercarse a alguien hay que permitir que entre. Esta idea la pienso desde todos los puntos imaginables. Sé que la realidad exige estar alerta y consciente del resto de personas. Pero es muy exquisito dar sin esperar (en serio) nada a cambio. Hay que tener dignidad, claro está, pero es delicioso entregar cariño. Lo pienso como dar cariño a tú trabajo, tus compañeros, tus personajes, tus proyectos, tus ideas, tus llamados. Las cosas no siempre saldrán como te gustaría, seamos realistas, pero vale la pena entregarse por algo que quieres, ¿no? Dar todo por lo que quieres. Dar todo por lo que amas y seguir luchando, dejando de pensar en “cómo saltar el obstáculo” y comenzar a saltarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario